Las cámaras de fotos ya habían superado la primea etapa de novedad y se empezaba a experimentar para reemplazar los dibujos a mano de las máquinas de “animación”, por decirlo de alguna manera, con fotografías de personas y objetos. Los dibujos animados no se conocían como tales, sino que para esa época existían pequeños artefactos que simulaban movimiento a partir de hojas con dibujos.
Un paso importante para perfeccionar esa técnica de movimiento se dio casi por casualidad. En 1888, Eadweard Muybridge, un fotógrafo e investigador inglés fue contratado por un empresario y dueño de carreras de caballos para dirimir una simple cuestión: saber si en algún momento del galope las cuatro patas del caballo se encuentran en el aire o no. A tal fin, Muybridge rediseñó el rifle de fotografía, una cámara de fotos portátil que disparaba varias fotos, y creó un dispositivo que consistía en una línea recta por donde galoparía el caballo y colocó veinticuatro de esos rifles a lo largo de la pista. Los rifles dispararían una fotografía cuando el caballo accione un cable al pasar por delante de cada uno de ellos. Más allá de resolver la cuestión (los caballos sí tienen sus cuatro patas en el aire en algún momento del galope!), el verdadero e importante descubrimiento del proyecto fue la sensación de movimiento que creaban esas fotografías, proyectadas una detrás de la otra. De esa manera Muybridge continuó con su batería de cámaras para sacar fotografías en cadena con cada vez menos tiempo entre cada una de ellas. Comenzaban entonces a realizarse toda clase de animaciones a base de series de fotos para en un principio estudiar los movimientos de las personas y los animales… Lo que todavía no se habían dado cuenta estos pioneros era que la gente encontraría divertidas esas imágenes en movimiento, y hasta llegaría a pagar por verlas…
Gracias por compartir con nosotros esta imagen.
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